miércoles, 30 de marzo de 2011

Verdades y artilugios



¿Hasta donde puede reconocerse la mentira propia, aquel espacio en el cual nuestros artilugios conscientes y/o inconscientes hacen malabares para que la verdad latente no salga a la luz, no atraviese ese terreno y se haga patente, acción, palabra y desahogo? Esa oportunidad constante de seguir caminando liviana, con poco/nada que ocultar.
La ‘moralina’ puede jugarnos malas pasadas. Las acciones no se condicionan desde el afuera si se trata de seres concientes ‘de sí’.
Pareciera que debiéramos andar precavidos para que el placer de ser aceptados no nos condicione el accionar. Que la complementariedad no se torne amoldamiento desdibujado. Intentar que las acciones no se vean condicionadas por quienes nos acompañan en determinados trayectos del viaje, sino más bien buscar aquellos que están en la misma ruta; de diversas maneras, pero en el mismo viaje.
Respetar al otro sin más. Respetable por sí mismo y no sólo por compartir visiones, estilos, caminos… eso sucederá naturalmente. El universo se encarga de alinearnos: relajemos-nos.
La falsa moral suele condicionar acciones por temor a quitarle la sonrisa a quien nos importa, y pareciera más fácil y menos lastimoso omitir (id est: mentir levemente…Ocultar para preservar -¿?-).


Mi recorrido por la mentira me ayuda a afirmar que tarde o temprano (y atrevo/me a decir ‘más temprano que tarde’) lo que acontece prevalece. La verdad se hace evidente. Obvia.
Hacer sentir bien al otro, pre-ocuparse y ocuparse nada tiene que ver con artilugios.
La osadía reside en des-cubrir que hasta la mentira es espejo de una verdad que se oculta, siempre.
Las verdades dolorosas son mejores que las mentiras impostadas.
Bancarse la verdad. La emitida, la que se (me/nos) presenta, la que me muestran.
Porque desde la verdad -y sólo desde ahí- es posible elegir, pensar qué lugar estoy dispuesta a ocupar de manera consciente.
Desde mí, para un otro y hacia un posible nosotros. 

" Y además, vos queres sol,
despacio también podes hallar la luna (...)
qué bien te ves cuando en tus ojos no importa si las horas bajan,
y el día se sienta a morir."

~ Desidium ~

El deseo traza subjetividades. 
Me pregunto a veces si el deseo tiene el mismo sentido para todos. 
Los fines son múltiples, claro está. 
Me resulta provocador pensar acerca del modo en cual el deseo acciona o se presenta en cada cual. 
Que es aquello que lo impulsa, donde finaliza, que lo estimula? La carencia? La imagincación? El entusiasmo? La creatividad? La pasión? 
Algunos rasgos y trazos son subjetivos. 
(Sea por lo que sea, tengo en claro como funciona su mecanismo en mí.)
Mi deseo es ritmo. Pide ritmo. Sigue el ritmo. Suma ritmo. Crea ritmo.
En algunos momentos, comienza desde el ocio; o más bien, desde la estimulación de la imaginación. La necesidad y posibilidad de la creación. Quizás sea la veta artística que me atraviesa.
No siento al deseo personal, compartido, proyectado, planeado, espontáneo, a consciencia, como fin en sí mismo. No finaliza cuando se consigue. 
(No termina cuando se cumple, salvo que esté delineado de ese modo: trazado con una finalización de antemano.) 
Me acontece lo contrario: es estímulo; motor de avance. 
Entrar en una rueda infinita, como energía que se abastece a sí misma, agregando matices en cada vuelta.
La satisfacción que me genera cuando inicio un proyecto en el cual recibo el mismo placer que intento y me esfuerzo por plasmar es entrar en una rueda. 
Vicio? Adicción entusiasta si se quiere. 
El proyecto, la idea, el deseo se expande de acuerdo a la energía que le irradio. 
Y si me estimula, no dejo de dedicarme al deseo en cuestión.
El deseo plasmado me provoca estimular más deseo. 
Acaso ese es el funcionamiento en todos los casos? Desconozco.
He compartido ciertos relatos donde escuché que el deseo muere al concretarse. 
(Claro, a todos nos ha sucedido. )
Es la intensidad o la emoción que se pone al momento de concretar -una idea, un proyecto, un plan- lo que estimula? Quien sabe.
Sé como funciona en mí: estimulo lo que me dá placer. Cual rueda infinita, se pone en funcionamiento.
En mi caso, acompañante fundamental del deseo es la creatividad, el entusiasmo y la posterior dedicación para su concreción. 
El deseo se apaga de a poco y disminuye su intensidad al momento de no lograrlo. 
Acepto pero no experimento eso de que 'lo no plasmado provoca mayor deseo'.
Desconozco ese mecanismo. Será que por eso lo intento plasmar, lo impulso, lo estimulo, lo incentivo.
¿Desde dónde fluye; cuál es el motor por el cual se entra en el mecanismo infinito y ‘cebador’ de no salir de la búsqueda, aprendizaje, profundización de los deseos, proyectos, planes -individuales, personales, compartidos- (sin necesariamente caer en el planeamiento que no da paso a la naturalidad y la sorpresa que el tiempo o la espontaneidad brinda)?
Y así me sucede con lo que amo. Estudiar, leer, profundizar, mis gustos, mis proyectos, compañías, amistades, planes.
Los estímulos, las ideas que suman, me expanden. 
Las motivaciones y las posibles creaciones (conjuntas o en sintonía) logran que se pongan en funcionamiento los engranajes de esa maquinaria placentera que es el entusiasmo en el sentido más inocente, aniñado. Ese que siente que 'todo lo puede'. Avasallante.
Los deseos acarrean más deseos. 
Mismo proceso y mismo círculo viciosamente sano que nos producen las endorfinas.
La creatividad en acción es un imán hacia más creaciones esperando ser plasmadas. 
Y si nos acercamos a seres ambiciosos en busca del placer, la generosidad, la ayuda y la satisfacción constante (sin por eso dejar de hacerse cargo e intentar solucionar aquellos escollos que puedan presentarse al momento de la concreción), el entusiasmo fluye, tal como el deseo. El entusiasmo lo acompaña.
Deseo, entusiasmo, imaginación: Encadenados se retroalimentan.
Seres que buscan la vuelta de rosca a cualquier situación para sacarle el mejor provecho posible a todo camino que se este transitando (o al menos vislumbrado como potenciador de ideas y actos que suman). 
Si se entra en el espiral, el mecanismo no para. Se vuelve cuasi-infinito.
La dedicación, la tolerancia amalgamada con paciencia (accionar concreto y literal en tiempo –horas ‘físicas’ reales para que lo proyectado pueda plasmarse-) llevan a buen puerto; sea cual sea la orilla, junto a  medios sincrónicos y potenciables.
Y si sucediera que la concreción de tal o cual deseo, idea, proyecto, aprendizaje resultara dificultoso, la sanidad reside –percibo- en hacerle caso a la intuición. Se adelanta a la racionalidad concreta para dejarnos la verdad desnuda, subjetiva, compartible, disfrutable, entusiasta
Disfrutar los deseos que se presenten. Los por.venir.

martes, 29 de marzo de 2011

Qué es un recuerdo (Aproximaciones)

  • Imagen retenida.
  • Presente continuo.
  • ‘Volver a pasar por el corazón’.
  • Imaginación en tiempo presente.
  • Pasado que se carnaliza.
  • Foto mental.
  • Pre-olvido plasmado en la retina.
  • Recurso mental de revivir lo volátil.
  • Volver eterno lo efímero.
  • Cerrar/abrir los ojos.
  • Re-pasar instantes.
  • Avistar lo vivido.
  • Construir imágenes atemporales.
  • Volverse detallista al observar fotos mentales.
  • Lograr oír en silencio los sonidos olvidados.
  • Extremar las nimiedades de lo acontecido.
  • Inspeccionar los pliegues de un pasado.
  • Re-vivir.



Agradecimientos:
A todos los que me ayudaron a ‘aproximarme’ a los recuerdos, 
y especialmente a Gabriela Collado:
www.causavsefecto.blogspot.com
Twitter: @MagaViajera

lunes, 14 de marzo de 2011

Dixit

Asimilo un nuevo aprendizaje: Intentar –dentro de lo esencialmente posible en mí- lograr intuir que no todo lo que se dispara en la mente, el corazón y el cuerpo tienen que tener un correlato en palabras, en el minuto exacto en el cual sucede.
Y cuando hoy ocurre que me animo a ‘decir’, es porque hay otro dispuesto a escuchar, y porque me sé buena ‘escucha’ me considero con el derecho de abrir la boca, aún cuando la devolución que reciba no sea la esperada. Entonces, hacia la reciprocidad vamos. La busco o ella misma me encuentra.
Sucede también que aquellos seres ‘sin filtros’ o propensos a exteriorizarnos al extremo, carecemos de expectativas; lanzamos al éter lo que se siente o atraviesa y nos desentendemos del devenir. Permitimos que el aire haga con ellos lo que deba hacer. La instancia de la espera de alguna devolución sólo aparece cuando comenzamos a medirnos: cosa más que necesaria  a veces,  y de lo que ando aprendiendo día a día. Y el desafío es medir-se intuitivamente, y lograr la conjunción entre una la palabra precisa y la falta de expectativa. Fluir de palabras sin rumbo aparente.

Córdoba, 2011

 ¿Acaso se trata de volverse más mental, frío, calculador?... Más bien creo que se trata de alinear cabeza-corazón-espíritu: saber oler el contexto y actuar en consecuencia, sin adelantarse, pero sin retroceder tampoco. Esperar, percibir el momento oportuno para decir lo que aflora como urgente y ansioso.
Lo digo. Te digo. Te dije. Nos decimos y, en el mejor de los casos, sumamos.
Pareciera que la verborragia de pensamientos, de sensaciones, de intensidades, necesariamente debieran tener su correlato en el lenguaje… o al menos eso lo pienso más de una vez. Y lo importante no es lo que se dice sin filtro, sino identificar que nuestro interlocutor -comparta o no- está preparado para escuchar lo que tenemos al salir. (¿Cómo medir eso? Incógnita aún no resuelta. A veces sólo  una mirada ayuda a develar semejante misterio).
Todo dicho, hasta lo sobrante, lo que puede perjudicar, hasta lo que me expone.  Hasta lo que pudiera considerarse estar demás, lo que sobrepasa lo formalmente aceptado, lo que rebalsa el límite del llamado ‘respeto’. Así me defino hoy e intento modificar al menos un rasgo de semejante exposición. ‘Medirse con intuición’: por ahí reside mi aprendizaje hoy.

 

Prudencia no es cobardía. Medirse no es censurarse. Es no derrochar palabras cuando tenemos cierta certeza de que no serán absorbidas, es hablar cuando es necesario y sin miedo. No esperar a que luego el cuerpo somatice y decida hablarnos por causa de lo no dicho o procesado.  
Descubrir que un modo de masticar una lectura personal-subjetiva de algunos hechos es justamente internalizándola en primera instancia, y luego, si lo merece, compartirlo con quien corresponda: si aporta, le aporta, expande el vínculo sea cual sea (o lo cierra definitivamente si eso es lo que deseamos).
A veces, decir se infiltra como explosión que urge y pronunciamos hasta lo que debemos callar. La excitación, la bronca, la pasión, las emociones ahogan y no nos permite ver que no siempre la expulsión de palabras es amiga de la honestidad que aquel otro pretende recibir.

 

Considerar el cuidado de quien nos interesa como el límite de nuestros exabruptos o palabras sin filtro. Esperar el tiempo del otro como un acto de amor. Inocente y cuidado.
El que ya ha comenzado a conocer-se y expandir-se de manera consciente (aunque siento que ese largo camino no termina nunca), sabrá valorarse, y por ende, sabrá que cada persona que entra en su vida es igual de valiosa que el ser que se nos presenta frente a nosotros. La igualdad percibida es la mejor prueba de que somos espejo-reflejo.
Y,… ¿existe/dónde está el aparente margen de error?.... ¿Nos podemos equivocar, y creer que alguien es tan valioso como para que entre en nuestra vida, y aún así ‘pifiarle’? Supongo que equivocarse es el modo que elegimos a veces para expresar que las cosas no salen como esperamos: Tal vez  el error resida en no descubrir que hasta esa persona que no vemos a posteriori en sincronía, algo tenía que aportar a nuestra realidad.


Ramificaciones

¿Y si eso no sucede y el otro no entra en nuestra sintonía de diálogo y cuidado?... Habrá entonces que meditar que es lo que cada cual evalúa como primordial: si , 1) ‘lo decible’ es crucial; si, 2) es inútil al momento de la pronunciación; si, 3) afecta al vínculo que nos atraviesa;  si, 4) vale la dicha, o si, 5) esa palabra -sin efecto inmediato quizás- puede al menos desembrollar algún nudo (propio o ajeno) o unirnos cada vez más en la pluralidad de los diálogos posibles.
Empezar a hacer con el otro lo que tanto deseamos que hagan con nosotros. Cuidar-Valorar-Potenciar: Simple.
Y si de decir se trata, estar atento a las necesidades del otro, negociar, consensuar espacios de apertura, ayudar y dejarse ayudar. Dar lugar a lo implícito (lo ‘no-dicho’, pero seguramente dicho desde otros lenguajes: piel, gestos, complicidades, etcéteras). Querer y dejarse querer. Esperar si el otro no está preparado para escuchar nuestras palabras, por más bellas, duras o estimulantes que sean.
¿Acaso no resulta sumamente agradable cuando alguien nos cuida? ¿Porqué más de una vez dudamos de hacer lo mismo? ¿Porqué no dejar nuestro ego de lado, y resguardarse-resguardando al otro cuando no está aún preparado para escucharnos?
Hoy hablo de cuidar al otro hasta tanto haya masticado lo suficiente para poder digerir y percibir lo que me transmite o deseo transmitirle, y desde allí, accionar en ‘el decir’:  una confesión, una sugerencia, una visión que deseo compartir, un amor, una opinión, monosílabos,... una acción.






domingo, 13 de marzo de 2011

Mi colaboración en Ñurda

Colonia


Domingo furiosamente soleado.
Me largo a hacer la gran “Thelma & Louis” (sin Louis, sin vaquero, y sin ruta).
Conmigo, una mochi’, y dos libros; cruzo el charco y me voy a ver mi ciudad desde la otra orilla.
Colonia es mágica, su centro histórico es sentirse una especie de ‘portugués liliputense’ por un rato.
Elijo la playa más próxima al faro: para tener todo a mano, para caminar sólo lo indispensable: entrar a las casas convertidas en Galerías de Arte, tomar algo en algún bar rockero donde se escucha La Vela Puerca, o simplemente respirar aire charrúa.


La sorpresa llegó hacia la tarde, tipo siete. Tirada en la arena y un par de cervezas de más, escuché que de lejos venía música. Y me dejé llevar.
Bingo!… Sin pensarlo estaba en la Semifinal Uruguaya del Reggae Contest Argentina + Uruguay.


Más tarde me enteraría de qué iba todo eso: es la posibilidad de que bandas de reggae logren darse a conocer, mostrarse y difundir su arte en el Festival Rototom Sunsplash y el Contest Europeo: concurso que fomenta la difusión de los nuevos reggaes que afloran.
De repente y sin pensarlo, el atardecer me encontró en una fiesta en el parque del Teatro del Bastión del Carmen. La atmósfera era tan placentera y fraternal, que no tuve más que sentarme en el pasto a disfrutar de excelente música; esa que da vuelo.
La escenografía natural no tenía desperdicio: frente al río, el atardecer, buena iluminación, algunos bailando, y la mayoría mateando sentados. Puro relax.


Imprevisible y sorprendentemente agradable terminar el Domingo así.
Todas las bandas mostraron potencia musical y mezcla de comprometida y sinceridad lírica: ‘Pongo’, ‘Rwanda’, ‘Kimia Na Mokili’, ‘Karma Man Kaya’, y la que me voló el ‘coco’ por su alegría musical: ‘El Santoremedio’.
Gran-Velada-Gran.
De vuelta hacia Buenos Aires, ya planeo intentar repetir la experiencia del domingo pasado, pero esta vez en Groove, los días 31 de Marzo y 1º de Abril, donde el reggae argentino y uruguayo se encontrarán. Se viene, así parece, otra velada agradablemente integradora, gane quien gane. No será como disfrutar de reggae frente al río y al atardecer, pero más que seguro, ese último encuentro, dará sus frutos.

Agradecimiento por el interés y la publicación:
www.ñurda.com.ar 
(Una Revista para nada solemne)
E-mail: deperico@gmail.com

jueves, 10 de marzo de 2011

Crítica al antihéroe puro

Juego de palabras: arremeto y me meto en los temas que en el presente o alguna vez me pre-ocuparon, aportaron. Así hago con todo aquello que me interesa: así me lanzo, y creo que por fortuna me ando moldeando todos los días un poco más, y voy siendo así en todo mi cosmos hace tiempo. O trabajo para eso. Trabajo duro, pero siento que vale la dicha (la pena?, a veces. Forma parte de la vida. Atravesarla y aprender es la elección. Ver ‘de qué va’ todo esto).
Me lanzo, y vivo. Veremos que pasa. Soy un rompecabezas con muchas piezas coloridas. Mil matices complementarios.
Me acerco, primero a lo que se (me) hace presente, mezcla de búsqueda-encuentro y viceversa,  más mis ganas de accionar y conectar-me desde la felicidad, no como un ideal, sino como un hacer(se) constante… y luego continuar por ese sendero si parece atractivo y nos permiten el paso… y más tarde intentar reincidir en la experiencia porque lo que resulta atractivo además agrada;… y así de-viene una rueda de repeticiones, nunca semejantes. Enriquecedor en todos sus matices.

Iruya (Mayo, 2010)
Hoy pienso en la 'pose de antihéroe'. 
¿Seres perversos; seres neuróticos? Nos hacen sentir algo poderosos, y entre tanto mecanismo inconsciente, ese es el que nos puede llegar a hacer sentir mejor si no estamos alineados con lo que nos provoca real bienestar.
Hace tiempo ya – Al universo, gracias- tenía una especial atracción por los antihéroes (o lo que algunos llaman ‘loosers’): sabía que me atraía más -desde la amistad o desde un vínculo afectivo- alguien desválido, tuerto o rengo en algún aspecto (deseos, ambiciones espirituales-personales, proyecciones hacia mí, necesidad de evolución personal) que alguien (in)completo (como todos, desde ya), pero con ganas de volar.
Claro, ahora puedo verlo; comprensible: ni yo sabía como intentar remontar vuelo propio,... ¿¿qué podía dar/pretender a/de los demás?? Si me sentía poco merecedora, el único modo de transcurrir/compartir era disfrazarme de Bellota o Wonderwoman.
Tuve que laburar bastante esta cuestión. Mantenía un velo; no creerme entera/co-creadora de lo que me acontecía. Si me asumía co-creadora de mi mundo, debía asumir que podía recibir, y eso implicaba decidir/elegir. Era más fácil mirar hacia afuera que adentro, ayudar más al que tenía en frente que inspeccionarme.
Era un  mecanismo ‘morbo’ sin dudas (costó ver, pero hubo muchas ganas/voluntad de abrir los ojos);… eso de solventar mi falta de seguridad personal con las miserias ajenas (cómo si no alcanzaran con las propias más de una vez, ¿no?)


Entonces, mastiqué y (me) analicé, lloré bastante, me burlé y reí de mí, desdramaticé, y finalmente, me (re)encontré. Linda, segura, incompleta (porque tengo todo el tiempo de vida para seguir  enriqueciéndome) y con infinitas ganas de que ser felíz sea mi estado constante.
A veces vuelvo a cruzarme con algún ser que (me) vende la imagen de antihéroe o me encuentro con alguna de mis sombras al reflejarme. Animal y humana soy. Aventurera del universo. Pero ya ‘el palito’ no se pisa tan fácil: mientras que algún ser así o mis sombras dan volteretas en el aire, ya me anticipo hacia que lado debo ir-me… lejos. (O bien –o siempre-, adentro mío).
Los loosers me dotaban de superpoderes, emisora constante de ayudas, manos, codos. Partes. Me hinchaba y desinflaba al mismo tiempo y la misma velocidad. ¿Porqué? Porque al rato me sentía vacía; el otro no podía cubrir ni la mitad del aire que yo brindaba (Después de todo recibía lo que daba, ¿no?).
Claro, una visión más ortodoxa diría que hay que dar sin esperar nada cambio, y comparto. En parte. Por partes, bien re-partidas.
Pero hoy tengo claro que eso de dar, brindar(se) puede sólo acontecer cuando uno logra identificar y percibir -desde la intuición (¿y la energía/sintonía/vibración?)- quién esta preparado para recibir(nos), desde la altura que sea y para lo que sea. No necesariamente será un camino agradable siempre, desde ya, pero saber con lo que se puede y se quiere lidiar nos da una gran libertad para saber compartir más y mejor.


Porque, naturalmente, de-viene en devolución y evolución. Libertad compartida. Cuando aprendemos al menos esto, parece que tenemos la brújula natural para dar con/a quien sabemos que de algún modo u otro, será receptivo y alegre receptor.
Lo importante es saber que se trata de alguien que no nos “drene”. (Me resulta tan clara esta palabra al hablar de esto. (se/te) Drena, (se/te) Debilita: no reciclas ni podes producir más vibraciones que las que hay enquistadas, manoseadas, y contaminadas).
Cuando alguien vuela o pretende hacerlo a la par, tomará de nosotros lo que le damos, ni más ni menos. Y eso vuelve. No exprime, no envenena, no intoxica ni lástima. 
Fluye y libera.
La sensación que me provocan los ‘loosers’ es que se encuentran encerrados en sí mismos, que sus miradas no llegan más lejos que su ombligo, naríz, o piel. Que logran creerse su propia mentira. Que ni intentan crecer porque tirarían la toalla a la primera de cambio. Por ende, le creen a su única verdad [im]posible. 
Entonces, ¿si no hay modo de revisar-la, si no hay voluntad de comparar verdades, de ampliar(se) a través del intercambio -a veces duro, a veces placentero (o al menos que predominen estos últimos a veces’) cómo es posible que estas personas puedan llegar a sentir que pueden permitirse/descubrir brillar, y hacer brillar a otros?
A los que trabajamos en nuestro crecimiento espiritual-mental, nos ha dado miedo salir de la vorágine en un principio. Parir de la mente nuestras oscuridades no es fácil; claro que no.
Quizás, haya cierto grado también de generosidad innata en sentirse atraído por estos personajes antiheróicos, o por lo menos así me pareció durante un largo tiempo.
Identificar quien realmente es merecedor de nuestra generosidad es darle una cátedra a este tipo de personas. Es como decirles: “Uds. se lo pierden” (no desde la pedantería, sino de-mostrar que el crecimiento es sinergía, casi, por definición).
Saber quien (nos) merece, y a quien nos merecemos en nuestro camino/aventura es el gran paso que se da -con mucha voluntad y a Dios gracias- cuando empezamos a amarnos, a enamorarnos de nosotros, del ‘combo’ con el que vinimos, que aceptamos, y que no necesariamente pretendemos dejar intacto. Ser concientes de lo que podemos dar, recibir, compartir y disentir. Maravilloso.

Lobos (Diciembre, 2010)

Sentirnos seguros nos posibilita, aún cuando cueste, saber que lo que se oculta enriquece tanto como lo que ilumina y se encuentra a la mano.
Volverse osado, reconocerse un ‘simple y potenciable/espiritual mundano’ no es peligroso. El peligro tal vez resida en enquistarse, anestesiarse en el mito del antihéroe (propio o ajeno): se trata de descubrir que aquello de lo que carecemos o tenemos tapado es sólo parte de algo no visto/des-cubierto, y ahí reside el sentido de la búsqueda como oportunidad.
Y si de des-cubrir se trata, dejemos en evidencia al antihéroe, que -conciente o inconcientemente- sólo arremete para intentar apagarnos: lucerito que se lleva –si se lo permitimos- para ni siquiera animarse a utilizarlo tiempo después como luz potenciable de ser expandible y compartida. 
"If you ever get close to a human,
and human behaviour
be ready to get confused....

There's definitely no logic, 
to human behaviour,
but yet so irresistible...

There is no map 
to human behaviour...

They're terribly moody, 
then all of a sudden turn happy,
but, oh, to get involved in the exchange,
of human emotions is ever so satisfying...

There's no map,
 and a compass
wouldn't help at all".

Human behaviour, Björk. 

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 Agradezco a Maxi Galin y su www.noneurosis.com
por ayudarme a pensar en estos 'seres oscuros'.

jueves, 3 de marzo de 2011

Mar I (Español-Italiano)

Mar I-
"Esa tarde la calle le resultaba tan empinada como una montaña. Sus piernas delgadas sentían la fuerza de sus músculos al intentar caminar con soltura; sin esfuerzo.
Esas calles de Bajo Belgrano le resultaban sumamente familiares. Pero esta vez, Aurora estaba cansada, y le incomodaban (como a un pariente querido, que no quería ver ese día). El cansancio mental se hacía carne, y hasta su cuerpo le demostraba el abatimiento de su espíritu.
Esa mañana descubrió lo que realmente necesitaba.
Y tanto meditar acerca de esa idea, la agotó hasta sus raíces más profundas.
Cargaba con tres bolsas y cinco libros. Su cartera siempre tenía dimensiones desproporcionadas en relación a su cuerpo.
¿Qué guardaba?, ¿Qué llevaba?...
Aurora sentía que todos los días estaba de paso. Que debía llevar todas las cosas  que consideraba imprescindibles.... que su rumbo iba cambiando de un momento a otro, minuto a minuto; y para ello debía llevar todo lo suyo; todo el tiempo. Como si de un momento a otro debiera viajar o instalarse en un lugar; para luego des-instalarse y volver a buscar otro destino.
Aurora no tenía sentido del arraigo. Aún habiendo viviendo siempre en la misma ciudad, se sentía ciudadana mundial. Y así con todo.
Bajaba las escaleras con energía, como queriendo escaparse de donde había descubierto que no pertenecía.
Era muy temprano en la Facultad de Psicología.
Llegó tarde –como siempre- pero sin vergüenza se había sentado en uno de los primeros bancos que permanecían vacíos. Esos asientos siempre vacíos, llenos de vergüenza.
Se aburría tremendamente escuchando esa clase. La psiquis ‘como alma’ le importaba en demasía (creo que era una de las cuestiones que más le importaban es su vida). Pero, como iluminada, notó que ese no era el lugar donde iba a satisfacer sus ganas de des-cubrir todas sus curiosidades.
Sin pudor, se levantó como si una urgencia urinaria la apresara. Empujó vivazmente las puertas vaivén del aula y se fue entusiasmada a buscar vaya a saber qué conocimiento, vaya a saber dónde...
Después de todo, ya sabía lo que no quería.
Quizás por la tarde, caminando esa calle empinada de regreso a su casa, descubriría que su camino de búsqueda comenzaría así de cansador. Pero tan reconfortante como quien logra subir a la cima de una montaña".
~
Mare I- (Traducción:  Dr. Marín)
"Quella sera la strada le sembrava tanto in salita come una montagna. Le sue gambe magre sentivano la forza dei suoi muscoli che tentavano di camminare con leggerezza; senza sforzo. 
Quelle strade di Bajo Belgrano le risultavano così familiari. Ma questa volta, Aurora era stanca, e la scomodavano (come un familiare molto caro, che quella giornata non voleva vedere). La stanchezza mentale si faceva carne, e anche il suo corpo le dimostrava la distruzione del suo spirito. 
Quella mattina aveva scoperto quello di cui realmente aveva bisogno. 
E tanto meditava su quella idea, che era stanca fino alle sue radici più profonde. 
Carica con le sue tre borse e cinque libri. La sua borsa sempre aveva dimensioni non proporzionate in paragone al suo corpo. 
Che nascondeva? Che portava? 
Aurora sentiva che tutti i giorni era di passaggio. Che doveva portare tutte le sue cose che considerava fondamentali...sentiva che il suo destino cambiava da un momento all’altro, minuto dopo minuto; e per quello doveva portare tutto con sè; tutto il tempo. Come se da un momento ad un altro doveva viaggiare o installarsi in un luogo; per poi andare via e tornare a cercare un altro destino. 
Aurora non aveva senso di appartenenza. Anche se aveva sempre vissuto nella stessa città, si sentiva cittadina del mondo.
E così era con tutto. 
Scendeva le scale con energia, come volendo scappare sempre da dove aveva scorperto non appartenere. 
Era in anticipo nella Università di Psicologia. 
Era arrivata -come sempre- in ritardo ma senza vergogna si era seduta in una delle prime sedie che erano vuote. Quelle sedie sempre rimangono vuote, piene di vergogna. 
Si annoiava tanto ascoltando la lezione. La sua psiquis "come l'anima" le importavano troppo (credo che era una delle questioni che più le importavano nella sua vita). Ma, come illuminata, aveva capito che non era il posto dove poteva trovare le sue voglie di scoprire tutte le sue curiosità. 
Senza pudore, si alzò come se una urgenza urinaria l’avesse presa. Ha spinto vivacemente le porte della sala e rimase entusiasmata a cercare chi sa che cosa, e dove... 
Dopo di tutto, già sapeva cosa non voleva. 
Forse quella sera, camminando per quella strada in salita di ritorno a casa, scoprirà che la sua ricerca sarà così stancante. Ma anche tanto confortevole come chi riesce ad arrivare alla vetta della montagna".
~
Los Mares de Aurora, Fragmento, Derechos en trámite.
Enlace: http://off-montepulciano.blogspot.com/2009/11/letras-scritti.html
 Agradecimientos por su generosidad, difusión e interés:
Romina Amodei: http://lalunayelarte.blogspot.com
OFF -Revista de Cultura-: http://off-montepulciano.blogspot.com