lunes, 1 de agosto de 2011

Elegir


Hace mucho, muchísimo -desde que tengo consciencia, desde que comencé a mirar la vida con mis propios ojos, intentando reflexionar cuándo comienza mi mirada o el enfoque de otros- comenzó a resultar normal, perceptiblemente normal, todo aquello que desde el vamos intuimos que ES; siempre FUE; ha SIDO. 
Necesidad y curiosidad que entusiasma y ahoga. 
Develar 'lo que es'. 
No quedarse en la superficie. 
Validar el llano desde su autenticidad.
El velo de la ignorancia propia va cayendo, muy pero muy despacio, se desliza seductoramente y siempre me invita a querer ver más; elegir.
Elegir VER.
(Elegir la ‘píldora roja’. NO la otra).

Big Fish, Tim Burton, 2003
Tiempos que transcurrieron donde todo se daba por sentado, se aceptaba masticado, como venía, donde las circunstancias nos moldeaban, nos hacían, nos constituían.
Elegir parecía ser una opción de/para pocos: aquellos con altos recursos de todo tipo (informativos, económicos, espirituales, expansivos. Todavía no acierto si eso es real. Por lo pronto, intento compartir mis experiencias y enriquecerme con las ajenas. Pensar que sólo algunos tienen la posibilidad de ‘jugar libremente su juego’ sería egoísta, coartivo: amo el pensamiento y la introspección; y a partir de allí, construir una realidad más generosa).
Me precede una generación que -al menos en mi caso- sobre-estimó el esfuerzo ‘sufriente’ como bandera de todo logro posible y valedero.
Hoy me encuentro en otro camino: más aireado, más libre; donde el esfuerzo tiene sabor a delicia; como el sudor salado se saborea al caer en nuestros labios después de una suntuosa actividad física. (A veces cansa, pero no nos vence). 
La constancia y la continuidad tiene a veces el mismo gusto a eternidad que la intensidad de algunos instantes.
¿Acaso todo lo que me enfoca, todo aquello que me vuelve a mi eje es amable y cómodo?... No, claro que no. Pasé demasiado tiempo ubicada en otro/s paradigma/s, y en un principio cualquier cambio puede resultar molesto, ajeno: nos revelamos frente a lo evidente, nos sentimos avasallados, invadidos frente un discurso que trastoca nuestra actual y tibia comodidad.
Elegir nos desafía a abrir los ojos, el corazón, el alma -ánima-.
Ser valientes, jugar nuestro juego [y no el que nos viene dado por añadidura.]
Lo que nos hace ruido no siempre es confortable: es un nuevo aprendizaje.
Aprender a desaprehender. (Volver al aprendizaje intuitivo, primal).
Despojarse de la mayor cantidad de modelos/moldes posibles, volver al útero de la ‘aparente’ ignorancia, retomar nuestra capacidad de 'asombro' perdida, re-conectar con nuestro niña/o interior. 
Hacer foco en nuestros anhelos más básicos y genuinos, sin artilugios ni estrategias, y animarnos a escucharlos des-prejuiciados.
Y que todo se alinee y encarrile del modo más amoroso posible para salir más aireados. Llenos de oxígeno, respirar profunda e intensamente la vida. 
Aire, mucho más aire.
Intuir, reflexionar, sentir, pensar, accionar, expandir, y asumir los deseos más profundos. Volver a nuestro ser, a nuestra esencia, alinearnos hacia lo natural. 
A lo que somos y nunca dejamos de ser. 
Parte del todo. Ese todo que nos invita a ser creativos, multiplicarnos en todas nuestras facetas, y por ende, hacernos cargo de la responsabilidad de nuestra [la] existencia toda.
Las elecciones ahora son las que nos con-forman, sean las que sean: (no soy yo y mis circunstancias), más bien yo soy CON-“JUGANDO” las circunstancias, o más aún  [CO]CREANDO las circunstancias.
Suena estimulante, bello, arengador, menos predestinado, condicionado.
El destino ‘a secas’ entonces ya no tiene cara de malvado, tramposo, no nos hace concesiones; no nos propone transacciones. 
Es cómplice en la creación de vivencias, se amalgama con nuestra existencia, y somos nosotros quienes tomamos las riendas de lo que nos acontece y prevalece.
Habrá cuestiones en las cuales no podré –al menos y sólo aparentemente- tener ingerencia…
¿Acaso vale la pena poner énfasis en eso, o girar la mirada justamente en aquellas cosas que sí puedo accionar de manera consciente? Pre-siento que allí se logra aportar; sumar. Accionar, crear y elegir desde nuestro espacio-dimensión.
El desafío se vuelve atractivo justamente ahí: en el lugar mismo donde las opciones son las co-creadas con la realidad que me antecedió y la realidad que hoy transito.
Aire: construcción consciente de mi infinita y múltiple realidad a cada paso elegida.